Maduro en Stalingrado - Parte de un escrito de H.Dieterich sobre Venezuela.

Sorprende ver coincidir a  y a Rafael Poleo.

Es obvio que un revolucionario socialista no tiene por que reconocer la superestructura del Estado burgués. El revolucionario es, por definición, herético e iconoclasta, porque desconoce dialécticamente los lineamientos económicos, sociales y políticos axiomáticos del status quo. Los jacobinos lo fueron ante el sistema feudal, y el Socialismo del Siglo 20 lo fue ante el capitalismo. Lenin diseñó el primer Estado socialista real, que sustituyó el sistema pluripartidista-parlamentario burgués y la crematística del mercado. La única aplicación de este modelo en América Latina la realizó en Cuba, desde 1959. El problema con este modelo de dominación política ---y todo Estado es un sistema de dominación política--- no es ético, por lo dicho arriba. Su problema consiste en que, hoy día, es tan poco funcional y tan poco democrático como el sistema burgués. Ambos tipos de Estado son formas políticas obsoletas de civilizaciones verticales pasadas, no del Siglo 21. Pero, aquí hay un caveat que es decisivo para la praxis.
Aunque las formas de ejercer la gobernanza varían históricamente, el espíritu de lo político no cambia. Lo político es la lucha por la conquista y la defensa del poder, independientemente de las formas históricas del Estado y de las banderas partidistas. Esto es su ADN, desde César hasta Cromwell, desde George Washington hasta Lenin y Obama. Fidel encarna ese espíritu de lo político, que no es lo mismo que el espíritu de las leyes. Es por eso, que Washington pudo bloquear la evolución del Socialismo del Siglo 20 en Cuba hacia el Socialismo del Siglo 21, pero que nunca logró su implosión. Logró su involución, pero no su implosión.
La filosofía de la praxis de Fidel dice, que el respeto a las formas de gobernanza históricas es secundario. Que es prioritaria la defensa exitosa del poder conquistado. Ninguno de los gobernantes de la centroizquierda criolla (Lula, Kirchner, Dilma) tienen esa cualidad. Por eso ahora son víctimas de la contrarrevolución neoliberal-monroeista.
Maduro entró a Stalingrado
Hay que ser ciego para no ver que Maduro, asesorado de fuera o no, trata de emular esta filosofía de la praxis revolucionaria ante el triunfo electoral (6-D) de la oposición. Pero, Venezuela no es Cuba y las falacias de su praxis en el escenario venezolano son múltiples: no defiende un proyecto revolucionario, sino un régimen desarrollista burgués degenerado e inviable; no está en una fase ascendente de la revolución, sino en su etapa final de Thermidor y, no ejecuta dialécticamente el poco poder que le queda, sino lo desperdicia de manera mecánica y suicida. Repite la batalla de Stalingrado y desconoce el concepto de "retirada táctica", sin el cual no se gana guerra alguna, sea militar, política o económica.
Militares venezolanos: Stalingrado o Leningrado
Lo más asombroso de la situación venezolana es la falta de comprensión de la situación estratégica del oficialismo. Mientras la fracción del General madurista Padrino López reafirma la política de "ni un paso atrás" de Stalingrado, el grupo del General chavista Rodríguez Torres aboga por la política de la retirada táctica: una solución política negociada con las fuerzas del 6-D. ¿Quién de los dos tiene la razón? Obviamente, Rodríguez Torres. La crisis energética es el gran catalizador de la crisis económica-política, que hace imposible defender por más tiempo la plaza, por la cual Padrino López convoca inmolarse.
La praxis de bloquear la oposición mediante el enfrentamiento y parálisis de los subsistemas del Estado burgués, sólo sería legítima, si el gobierno tuviera un proyecto estratégico de salvación viable. Pero no lo tiene. Como en la catastrófica retirada de Napoleón de Rusia (1812), sólo improvisa y trata de sobrevivir de derrota a derrota, hasta que el referendo y la fase paramilitar de la oposición ---ya iniciados y que el gobierno no puede impedir--- lo lleven a la implosión.
Retirada táctica o capitulación incondicional
Ante el dilema venezolano, la única posición revolucionaria consiste en la retirada táctica, para preservar las propias fuerzas y recuperar la iniciativa estratégica durante una fase de dualidad de poder y acumulación de fuerzas. Esto significa construir un gran compromiso político sobre el deseo de cambio que la gran mayoría de la población expresó el 6-D. El Frente Sandinista dio una lección magistral sobre esta estratagema política, después de su derrota electoral de 1990. Y, delante de los ojos de Maduro, la misma Cuba está practicando este modus operandi frente a Washington, para sobrevivir. De ahí, que siendo Padrino López un alto militar oficial y Fidel un genio militar, no se entiende que siga prevaleciendo en Miraflores la política de "ni un paso atrás" y la negación de la retirada táctica.
El resultado de esta política es tan previsible como lo fue el de Stalingrado con el inicio de la contraofensiva soviética en noviembre de 1942: la capitulación total.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Problema: Los diseñadores del Nuevo Orden Mundial no previeron la emergencia de la China y la lndia.