martes, 16 de agosto de 2016

China y Venezuela, un matrimonio mal llevado.

China es un mal socio, compra materias primas y vende productos tecnológicos, a la usanza de los Imperios del siglo XIX.
Los chinos tiene un plan, bueno varios, para América Latina y de rebote para Venezuela. Se llama 1+3+6, el cual en chino significa: 1 plan, 3 motores y 6 sectores. De eso te enteras si lees la revista “The Economist” y recibes sus boletines de inteligencia (algunos son gratuitos).
China ha invertido mucho dinero en Venezuela y teme quemarse los dedos con la locura madurista.  Ya tiene suficientes problemas con el bajón de su tasa de crecimiento y el aumento interno de los salarios que encarece sus productos.
Hoy la prensa dice que el plan para Venezuela se relaciona con “los sectores agroalimentario y farmacéutico” y hubo “una revisión de los temas: petróleo, minero y agroindustrial” en la 5ta reunión de la Comisión Mixta China-Venezuela. Esto según un ministro, quien agregó que “se abordará el proyecto Canaima que ha regalado equipos electrónicos a 5 millones de estudiantes”.
Los chinos tienen razón de estar preocupados con Venezuela. Según The Economist cerraron la llave del crédito este año y son renuentes a seguir depositando su capital en el pozo sin fondo de Maduro, donde ya sumergieron unos 10.000 millones de dólares adicionales a lo que ya habían “invertido” en Chávez. Un monto que la revista  estima en 65.000 millones de dólares.
Venezuela y casi toda América Latina desaprovechó el último boom de las materias primas para reformar su economía, diversificar la producción y ascender en la escalada tecnológica, exportando menos materias primas y más bienes de consumo, equipos y maquinarias. Eso le ha creado un problema a la China, que quiere ascender en la escala tecnológica y comprar a la América Latina productos y no solo materias primas, y venderle productos de mayor contenido tecnológico.
Estas consideraciones tienen varias consecuencias, todas afectadas por la crisis política venezolana que los chinos no parecen saber cómo manejar en este momento, pero esa es otra historia.  

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