domingo, 4 de septiembre de 2016

Vivimos una época de distopias hechas realidad

"From Afghanistan and Iraq to Europe and the U.S., humanity is engaged in one of the most heated wars of all time... and this book shows that the most important battle of all is taking place in the hearts and minds of people across the world. This is the War of Ideas, where ideology is the most powerful weapon". (Walid Phares)

Un cuarto de sigo después de declarar el fin de las ideologías y el triunfo del Capitalismo Occidental, estamos hoy lidiando otra vez con las mismas viejas ideas y con algunas aparentemente nuevas pero desastrosas creaciones de verdaderos genios del mal. Vivimos la época de las distopias hechas realidad.
Cierto que, como anuncian en la web de Amazon, "desde su publicación en 1992, "El Fin de la Historia y el último hombre" ha provocado controversia y debate" y pese a que entró en la categoría de "clásico moderno", hoy el libro de Fukuyama se vende usado por solo 2 dolares, mientras que (por ejemplo) una trilogía sobre "El Comunismo del Siglo 21" se vende usada por 138 dólares.
Algo tiene que andar mal, cuando el promocionado "análisis profético que Fukuyama hizo del del fundamentalismo religioso, la política, el progreso científico, de los códigos éticos y la guerra esencial para un mundo que lucha contra los terroristas fundamentalistas" se vende por una fracción de una colección de 3 ladrillo sobre una ideología y una práctica fracasadas como el Comunismo.
Pero como muestran las portadas, (o la imagen a la izquierda) no solo circula literatura reciente sobre el Comunismo, que siempre ha tenido sus "fans" en las clases alta y media, sino sobre un Fascismo revivido sin mucho cambio de imagen en Europa y con otros ropajes, con el nombre de Yihadismo en el mundo islámico y de "Socialismo" en Sudamérica. Con sus matices, Trump, Sanders, Putin y Erdogan representan lo mismo en los Estados Unidos, Rusia y Turquía, respectivamente.
Lo más curioso es que desde las culturas más liberales como la francesa y hasta las instituciones más tradicionales como las iglesias cristianas se observa DEBILIDAD y DUDA sobre la mejor respuesta ante el reto de unas ideas sin futuro.
Para un venezolano de esta época es fácil entender lo de distopia fracasada, le basta con leer una nota reciente en este mismo blog que hacía referencia a una portada surrealista del diario "Ultimas Noticias" de Caracas el 2 de septiembre. En la primera plana de ese diario no hubo ni una mínima mención sobre el histórico acto de masas que tuvo lugar el día anterior. A ese extremo llega la ceguera ideológica de los "nuevos-viejos" fanáticos militantes de lo que yo he llamado la "Internacional Populista", capaces de cualquier locura, que pueden negar sin pestañear lo más obvio como es una concentración humana que detuvo a la ciudad y que fue descrita por un exagerado como "la más grande manifestación nunca vista en Caracas". Así de mal estamos.

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