domingo, 27 de noviembre de 2016

Un plan para Sudamérica

"El diálogo en Vzla es de interés para las potencias internacionales, lo hacen por sus intereses, saben es problema regional". @hramosallup 

Ya no es solo el editor de la revista ZETA quien argumenta que hace falta o que ya "hay un plan para reactivar la economía mundial" con énfasis en Sudamérica. La directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, recordó en septiembre 2016 que "el mundo se enfrenta a una mezcla explosiva de crecimiento débil a largo plazo y un incremento de las desigualdades". Previamente, los líderes del G7 exhortaron a incrementar las inversiones estatales y aplicar otros estímulos fiscales de forma flexible y en función de la capacidad y la situación de cada país, con el objetivo de estimular la demanda y subrayaron la necesidad de hacer reformas estructurales y de promover una mayor apertura de los mercados con vistas a mejorar la competitividad. Pero esos exhortos y planes se extienden al globo, no hacen referencia particular a Sudamérica.

Uno que es curioso, ha buscado material en la Internet y solo ahora ha encontrado dos fuentes que podrían indicar que realmente hay algo sobre un plan específico para Sudamérica, aparte del programa general del Banco Mundial sobre la mejora de la infraestructura en todo el mundo, que en ese empeño tiene años e incluye a los propios EEUU que tiene su infraestructura en franco deterioro.

La primera fuente podría ser la revista "Global Finance" que en 2013 trajo un artículo que indicaba la necesidad de actualizar y abrir las finanzas y la economía e invertir para mejorar las comunicaciones, la energía y el transporte en Brasil y en México, aunque señala que el partido de Lula era (para ese momento) un obstáculo. En esa misma edición, la revista introduce el término (para mi nuevo) de des-globalización, un fenómeno económico (no político) que podría estar en marcha. Explica el redactor que ya para esa fecha los países BRICK no podían seguir creciendo a la misma velocidad y había que buscar puntos de crecimiento entre los países grandes y medianos, de medio ingreso, deficitarios en infraestructura y servicios y con alta proporción de jóvenes en su composición demográfica. Allí estaría el potencial para salir del estancamiento que comenzó en 2008 y se agravó 5 años después.

Más recientemente apareció el Anuario 2017 de "The Economist" con dos artículos que razonan sobre la necesidad de reformar a Sudamérica, ahora que se fueron los Kirchner-Kirchner, los Dilma-Lula, el mayor de los Castro y Maduro ya está en salsa. Allí se mencionan grandes proyectos, como el canal en Nicaragua, el ferrocarril trans-oceánico, carreteras y otros proyectos para el despegue de Sudamérica tras la crisis creada por la reducción del consumo de materias primas por China, razón del último boom económico de la región. La magnitud de las inversiones son realmente impresionantes. Canal de Nicaragua 50.000 millones. Ferrocarril Trans-Amazónico 60.000 millones. Plan colombiano de renovación de infraestructura que incluye carreteras y puertos, otros 70.000 millones. El plan de renovación urbana de Bogotá 40.000 millones, con varios rascacielos, un Metro y Centro Financiero de ámbito continental. La carretera Brasil-Guyana 10.000 millones. El fondo Chileno de Infraestructura de 8.000 millones. El túnel Chile-Argentina de 14 km. Dos programas, uno mexicano y otro argentino, de mejora de aeropuertos. Programa brasileño de Inversión y Operación Privada de puertos, aeropuertos y carreteras. Habilitación y mejora del transporte por el sistema del río de La Plata entre Paraguay, Uruguay y Argentina. Brasil está considerado tratados bilaterales de Libre Comercio con Canadá, Japón, India y Gran Bretaña. A más largo plazo se prevé la unión aduanera y el libre flujo de mano obra entre Mercosur y la Alianza del Pacífico, lo cual compromete a Brasil, Argentina, México, Colombia, Perú y Chile.

Por ironías del destino, con Trump en el poder en los EEUU, habría un cambio de planes en el Imperio Americano y el Imperio Chino quedaría como la única potencia que tendría el capital disponible y el interés egoísta para ejecutar un plan de esa naturaleza y dimensiones. El poder chino se hizo sentir en la emisión del llamado "Consenso de Hangzhou" en septiembre 2016, el cual no es más que un Plan de Acción que "rechaza de forma decidida el proteccionismo en el comercio y en las inversiones" en el mundo y propone desarrollar un "proyecto para el crecimiento innovador" encaminado a impulsar la modernización digital y la nueva revolución industrial con cadenas de producción globalmente integradas". Aunque las mayorías de los nuevos gobiernos en Perú y Argentina son estrechas y el presidente brasileño es impopular, "The Economist" ve pintada en la pared la oportunidad de un Acuerdo de Libre Comercio entre la Unión Europea y Mercosur-Unasur en el período post-populista, cuando ya Cuba ni Venezuela pueden estorbar.

Así que no parece descabellado pensar que si hay algo de verdad en “el plan“ para Sudamérica que hasta ahora solo le hemos oído mencionar a @poleorafael, el editor de "ZETA" y a dos o tres colaboradores permanentes de esa revista.

Amanecerá y veremos.

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