domingo, 23 de abril de 2017

Dos elecciones: Francia 2017 y Venezuela 1994.

La historia no se repite, pero esta elección francesa me recordó la venezolana de 1994. Según el diario "Le Monde", hoy se desinflaron los dos grandes partidos tradicionales franceses y  van a segunda vuelta dos agrupaciones más nuevas. En Venezuela tomó DOS elecciones (1994 y 1998) para que la democracia fuera borrada por el chavismo, que en Francia está representado (propia confesión del candidato) por la agrupación que encabeza el candidato Melenchon. En Venezuela, ocurrió la particularidad que el chavismo no presentó su candidato natural, pero apoyó a otros dos: Caldera y Velásquez. El último actuó como "hombre de paja" y recibió todos los ataques del establishment, mientras el veterano Caldera les hizo el trabajo.
Entre esa fecha y 1998, caldera liberó al líder castrista, no resolvió ningún problema, no reformó la Constitución y creó el ambiente propicio para que las bases de los partidos tradicionales cambiaran su lealtad hacia el candidat castrista, que para ese momento no se había declarado comunista.
La parte inferior de la imagen es interesante porque muestra los cambios de lealtades durante el proceso electoral (inacabado) en Francia. Se ve el vaivén de electores de Hamon, el candidato del partido socialdemócrata (PS) y su decantación final hacia Melenchon, el candidato chavista. Cualquier parecido no es casualidad.
En otra "tijera" de la gráfica inferior se ve el movimiento de electores de Fillon, republicano de derecha, hacia Macrón, candidato de centro-derecha, con trayectoria limpia (sin escándalos como Fillon) y más atractivo para los jóvenes. Difícil no comparar el papel de Macrón con el que jugó Álvarez Paz, el candidato del "creo en dios y en el mercado" en la Venezuela de 1994, siempre guardando las distancias.
En un ejercicio de política-ficción, vale pregunta ¿qué habría pasado en Venezuela si se hubiese establecido oportunamente el tan solicitado sistema de dos vueltas?     
¿Serán más inteligentes los franceses en 2017 que los venezolanos en 1994? ¿Puede el sistema de dos vueltas proteger la democracia?
Eso lo sabremos el 7 de mayo, cuando veremos que hacen los electores que quedaron sin candidato propio para la segunda vuelta. Pero hay que advertir desde ya, que haber eliminado "por ahora" al candidato chavista, no garantiza que en la próxima elección no haya un deslave más completo hacia los extremos representados por Le Pen y Melenchon; mientras que en lo inmediato no me sorprendería ver un matrimonio de conveniencia de ambos movimientos extremistas para el próximo mayo, aunque su eficiencia depende de la capacidad para "tragar sapos" de los votantes tradicionalmente socialdemócratas recién pasados al melenchoismo. Amanecerá y veremos.  
         

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