viernes, 30 de junio de 2017

Un libro para el post-chavismo

Speer fue un joven arquitecto alemán, enamorado por el nazismo, quien vió en el régimen una oportunidad de oro para desarrollar todas sus capacidades técnicas, diseñando construcciones simbólicas para el gobierno. Al menos así comenzó todo. Terminó dirigiendo un ministerio con millones de trabajadores esclavos, pero se salvó de la pena de muerte en los llamados Juicios de Nuremberg porque fue el único alto jerarca nazi que entendió y aceptó su responsabilidad durante el juicio. Hasta el general francés Charles De Gaulle estuvo entre los que solicitaron la  reducción de su pena de 20 años.
El interés de Speer para el poschavismo es múltiple. Para los jerarcas es un ejemplo de conducta inteligente, reconoció sus crímenes y no disculpó los crímenes de los otros. Llegó a declarar: "No vi las atrocidades porque quizás no las quería ver".
En Venezuela hay mucha gente es ese estado mental y los paralelos sorprenden, por ejemplo, Pedro Carreño (quien no luce muy inteligente) actúa ante la Fiscal General como el jerarca nazi que al enterarse de las declaraciones de Speer dijo: "Se volvió loco, lo que le falta es salir por ahí a repetir lo que dicen los judíos enemigos del régimen y luego a suicidarse". El parecido es alarmante.
Otro valor del libro de Speer, escrito en la prisión en miles de hojas sueltas que logró contrabandear fuera de la cárcel, es su análisis detallado de cómo funcionaba el régimen y su jerarquía más alta. Ese aspecto puede ser útil para los opositores y para muchos chavistas de abajo que no entienden en que están metidos, peor apoyan "cualquier cosa" que sus líderes hacen.
El libro es muy bien considerado por los historiadores como una fuente veráz sobre el tema nazi, especialmente por la colaboración que recibió de la biblioteca municipal que le facilitó miles de libros en su largo período de redacción en la cárcel de Spandau y por la presencia de 2 colaboradores distinguidos y expertos puestos a la orden del autor por la empresa editorial.
El trabajo de Speer resultó un éxito de librería y Speer, en un gesto anónimo hasta su muerte, regaló el 80% de las regalías del libro a una organización de ayuda a los judíos.
Odiado por sus colegas, Speer fue respetado por muchos, dentro y fuera de alemania, un ejemplo válido para muchos chavistas con responsabilidades de segundo y tercer nivel en las atrocidades que se han visto en Venezuela y que (lamentablemente) presumo seguirán ocurriendo en el futuro inmediato.
Me motivó a escribir esta nota, un episodio de la serie de TV "El Fin del Nazismo", que acabo de ver por "History Channel", la cual recomiendo a los opositores, más que a los mismos chavistas.

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