El Ambientalismo del Futuro.


El Ambientalismo nació enfocado en los paisajes, las plantas y los animales de las áreas silvestres y mayormente deshabitadas. Hoy día la situación es otra. El 50% de la población del planeta y mucho más que esa proporción del PIB/GDP mundial se genera en las ciudades. Eso no cambiará, sino que se acentuará. Hoy, en Uruguay y Venezuela, por citar dos (2) ejemplos, más del 90% de sus habitantes residen en áreas urbanas y en las próximas décadas el resto de Latinoamérica, África y Asia vivirán procesos de urbanización de significación e impactos similares.
Si el Ambientalismo quiere seguir siendo relevante en el año 2050, sin descuidar los espacios naturales poco habitados, debe focalizar su acción e innovación sobre las áreas urbanizadas, sean estas megas ciudades de decenas de millones de habitantes o pequeños pueblos que pierden población.
No hace falta ser fanático de la ciencia ficción para saber que desde hace mucho tiempo, la literatura y luego el cine, cada uno a su manera, vienen advirtiendo sobre la necesidad de entender los riesgos y requerimientos que vivir en mega ciudades impondrá a la población y a sus líderes en todos los campos.
En menos de medio siglo, los paisajes y la naturaleza dejarán de ser temas de poesías e ilustradas conversaciones de sobremesa y el aire y el agua limpios se convertirán en temas de sobrevivencia de la especia humana.
Por esas razones, las energías renovables, el reciclaje de materiales, la eficiencia energética, monitoreo en tiempo real, los drones, la reutilización del agua, los productos de alta duración, re-fabricación de productos, la inteligencia artificial, el geo etiquetado, el eco-diseño, los ciclos de vida, las certificaciones verdes, la optimización del transporte público, el desarrollo sustentable y una larga lista de otras áreas del conocimiento deberán pasar al centro del accionar ambiental.
Amanecerá y veremos.

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